Consejos

Published on Marzo 12th, 2014 | by Home Sapiens

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Evita los desastres al lavar la ropa

¿A quién echamos la bronca si la ropa encoge o destiñe?. Ahora no hay ninguna cabeza de turco, estamos solos ante el peligro y eso nos lleva a relativizar los posibles desastres. Todo empieza por darse cuenta de que no hace falta leerse 50 páginas de instrucciones de una lavadora para lanzarse a poner una. Existen consejos sencillos para evitar la mayoría de los riesgos.

Te aferras a un programa de lavado conservador, que rondaría los 30 grados y 600 revoluciones, y vas tirando hacia adelante. Lavas las prendas más sensibles (o las que tengas más cariño) a mano, controlas la cantidad de detergente y te conciencias para afrontar con buen humor lo que antes era un drama.

La semana pasada veíamos el anuncio de Puntomatic para el reparto de tareas en casa y ya lo dejaba muy claro: “Caballeros: una vez un hombre puso una lavadora y no murió”. Y podemos dar fe… Aquí estamos sin daños físicos ni morales después de un año centrifugando (y tendiendo la ropa dentro de casa, que es lo más complicado de todo).

Y es que, lo creáis o no, hay arquitectos que hacen casas sin terraza ni tendedero. El ingenio es fundamental en estos casos para secar la ropa. Lo ideal es habilitar un cuarto de baño o recurrir a un pequeño tendedero interior junto al radiador. ¡Incompatible con visitas!. Intentad airear la casa de vez en cuando para que no se quede un olorcillo raro en la ropa de tanta humedad.

Así que ya podéis quitaros los miedos y empezaros a tomar las cosas con otra filosofía. Sonríe si te dicen por la calle, al verte con la camiseta encogida, que has pegado otro estirón. Ya has dejado atrás la adolescencia, aunque de lo que aprieta la ropa interior te haya cambiado hasta la voz.

ADIÓS AL CESTO MÁGICO DE LA ROPA SUCIA

Tú también lo has hecho. Llegar a casa cansado y desvestirse junto al cesto de la ropa sucia con tal de no tener que guardar los pantalones en el armario, esperando encontrarte todo planchado y doblado al día siguiente junto a tu cama.

Esas malas artes, altamente criticables, ya no tienen sentido lejos de casa de tus padres. Resulta que no venden esos cestos mágicos en el supermercado. Te toca lavarlo todo a ti… ¡Qué injusta es la vida!.

Y vosotros… ¿qué es lo que recomendáis para perderle el miedo a la lavadora?. ¿Tenéis una terapia de choque infalible?. Contádnosla.

 

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Sobre el autor

Alicia y Sergio. Diseñadora gráfica y periodista. Dos amantes de los viajes que han dejado todo durante un año para recorrer el mundo y contar sus aventuras en este blog.



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