Emancipados

Published on Enero 21st, 2016 | by Home Sapiens

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Música y emancipación, con ‘Mi vida de gira’

Música y emancipación se dan la mano en esta nueva colaboración. Hoy invitamos a participar en el blog a Belén Jiménez (Beli para los amigos), una amante de la armonía que ha preparado para nosotros una entrada muy divertida sobre esas canciones que tratan de manera sutil o directa el tema de la independencia juvenil. Su blog, Mi vida de gira, es una visita obligada para los amantes de la música (y, en especial, del género ‘cantautor’). Os dejamos con ella:

Si metemos Home Sapiens y Mi vida de gira en una licuadora, o lo que es lo mismo, emancipación y música, ¿qué sale? La lista emancipada, pues la música tiene hueco para todo, incluso para meter canciones en los 30 metros cuadrados de Chico Ocaña:

Hay canciones de todos los temas que os podáis imaginar, y aunque lo más común es encontrarlas del amor en todas sus vertientes, podemos hallar casos en los que la música nos sorprende y un tema puede contar una situación específica que estemos viviendo en un momento determinado y, de esta manera, pasaría a formar parte de nuestra particular banda sonora. ¿A quién no le ha pasado que una canción le ha hablado de sí mism@?

Si sois fieles seguidores de Home Sapiens, como es mi caso, es probable que en un momento de vuestra vida hayais tenido que decir aquello de: «Papá, mamá: me voy de casa» (o lo estéis deseando). Esto ya lo contó Tequila hace 25 años. Puede que las circunstancias de entonces y ahora sean muy diferentes, pero seguro que las motivaciones y el espíritu es muy parecido:

Los de Alejo Stivel tenían una visión muy edulcorada de la emancipación. Claro, te imaginas en tu pisito de solter@, fiestas, noches eternas, bodas gitanas, amantes que van y vienen… Pero entre las expectativas y la realidad suele haber una gran distancia, a veces abismal. Como cuando tienes hambre, abres la nevera y te encuentras un triste sobre de embutido tiritando y, con suerte, alguna rebanada de pan de molde caducada para acompañarlo. De la desazón al encontrar la nevera vacía ya nos hablaron Osvaldo Larrea y Antonio Bartrina en Arroz blanco:

Lo que sí que ha cambiado de un tiempo a esta parte es cómo ahora la tecnología nos ayuda en las labores domésticas. Para quien se lo pueda permitir, claro. Aspiradoras que aspiran solas, planchas que planchan solas, robots que cocinan solos… Y, por supuesto, el gran invento de los últimos siglos: la lavadora.

Y, al final, si no nos apañamos demasiado bien con estos trastos, podemos poner cara de pena, llevarle la ropa sucia a papá o a mamá para que nos la lave (hay muchos que lo siguen haciendo) e ir «de visita» al nido, preferiblemente a las horas de la comida y de la cena, porque ellos siempre nos esperan con la mesa puesta, como dice la canción No era cierto, del grupo de rock uruguayo No Te va Gustar. Y, claro está, llevarnos de vuelta unos cuantos tuppers de comidas variadas, preparados con mucho amor y que nos llenarán el corazón y, sobre todo, la tripa, durante algunos días (semanas, si los sabemos racionalizar).

Y aunque en el fondo siempre seremos bien recibidos en la casa de nuestros padres, tenemos que reconocer que ellos salen ganando, pues ya lo dijo Joaquín Sabina: «Y no perdí una hija, gané un cuarto de baño, ¡con perdón!» (o con jabón).

Ayúdanos a completar nuestra Lista emancipada. ¿Nos estamos olvidando de alguna canción?

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Sobre el autor

Alicia y Sergio. Diseñadora gráfica y periodista. Dos amantes de los viajes que han dejado todo durante un año para recorrer el mundo y contar sus aventuras en este blog.



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