Irán

Published on julio 7th, 2017 | by Home Sapiens

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Bam, Rayen y los Kaluts: de castillos de arena a paseos por Marte

La última parada prevista en nuestro viaje a Irán era Kerman, en el sureste del país, cerca del desierto de Dasht-e Lut, el lugar más caluroso del planeta, donde se han llegado a alcanzar los 70 grados centígrados. Evidentemente, en pleno mes de junio, pasamos mucho calor, pero la visita mereció la pena.

Kerman no tiene mucho que ver. Todas las guías que consultamos coinciden en que lo más interesante es su bazar (el mercado cubierto más grande de Irán). Pese a no tener más atractivos turísticos, nos dirigimos hacia allá por ser el lugar perfecto desde el que realizar dos de las visitas más interesantes del país: el desierto de los Kaluts y las ciudades de adobe de Bam y Rayen.

Nos alojamos en el Hotel Akhavan (por 30 euros la habitación doble). Más caro que lo que encontramos en el resto de ciudades, pero no vimos otras alternativas. Un lugar aceptable y limpio (sin muchos más lujos) en el que también se encargan de organizar los tours a las atracciones de los alrededores. De esta forma, contratamos por unos 50 euros ambas excursiones en taxi privado.

EL DESIERTO DE LOS KALUTS

La primera tarde salimos hacia el desierto de los Kaluts para llegar antes del atardecer. Fueron algo más de dos horas de viaje en coche a través de unos paisajes espectaculares. Si el camino nos impresionó, la llegada a ese desierto fue mágica. Las crestas erosionadas por el viento nos recordaron a los escenarios de las películas ambientadas en Marte.

Estábamos completamente solos. Nunca habíamos tenido esa sensación de silencio absoluto. No había olas chocando contra la arena, ni hojas meciéndose con el viento, ni animales moviéndose. Algo realmente único.

La temperatura era tan extrema como imaginábamos, igual que si nos estuvieran apuntando contantemente con un secador de pelo en la cara. El suelo quemaba y el calor se te metía en los pulmones. Un escenario al que solo le faltaba el rojo intenso que proyectó el sol sobre las pequeñas montañas al atardecer.

BAM Y RAYEN

A las 7.00 de la mañana del día siguiente, cuando todavía estábamos impresionados por la visita a los Kaluts (y cansados por las pocas horas de sueño), salimos hacia Bam. Unas tres horas en coche para llegar a la estructura de adobe más grande del mundo, construida hace 2.000 años y que ni siquiera el terremoto de 2003 pudo derribar por completo.

Los daños del seísmo fueron gravísimos: murieron 40.000 personas y Bam (con su ciudadela de Arg-e Bam) quedó destrozada. Todavía hoy siguen los trabajos de reconstrucción. Quizás por eso (y por ser temporada baja) nos encontramos allí solos, junto a un señor italiano, decenas de albañiles y un sol de justicia.

Muchos turistas han optado por eliminar de su ruta a Bam (la entrada cuesta 200.000 riales, unos 5 euros) e incluir Rayen (150.000 riales), otra impresionante ciudad de adobe que se encuentra a mitad de camino desde Kerman y que se mantiene mucho mejor conservada.

Ambos son lugares espectaculares. Enormes castillos de arena levantados sobre el desierto que parece que van a ser derribados por el viento en cualquier momento, pero que han aguantado miles de años en pie. Fueron dos importantes paradas de la Ruta de la Seda y, sin lugar a dudas, merece la pena incluirlos en nuestro itinerario por Irán.

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Sobre el autor

Alicia y Sergio. Diseñadora gráfica y periodista. Dos amantes de los viajes que han dejado todo durante un año para recorrer el mundo y contar sus aventuras en este blog.



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