Japón

Published on diciembre 26th, 2017 | by Home Sapiens

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Fushimi Inari se convirtió en nuestro lugar favorito de Japón

Uno de los lugares más espectaculares de todo Japón. Pasear entre sus toris, subiendo la montaña, cuando su naranja intenso se mezcla con el verde de la naturaleza, es algo mágico. Disfrutamos viendo cómo la luz se colaba entre las columnas, dando diferentes tonalidades a este sendero único en el mundo.

Fushimi Inari se encuentra a las afueras de Kioto y se llega hasta allí fácilmente en tren, cogiendo la ‘Keihan line’ desde las estaciones de Kiyumizu Gojo o Gion Shito (el billete cuesta 210 yenes por trayecto, un euro y medio). Conviene ir bien cargado de agua antes de empezar la subida porque en la cima hay alguna tienda pero es mucho más cara.

Nos sorprende que el acceso al recinto es gratuito (no suele ocurrir en los lugares turísticos), aunque bien es cierto que cada uno de esos cerca de 30.000 toris que recorres han sido pagados (y bien pagados) por empresas y particulares. De alguna manera ellos nos han invitado a disfrutar de este magnífico espectáculo.

Los precios para poner tu propio tori en Fushimi Inari van de los 175.000 yenes a 1,3 millones (de 1.300 a 10.000 euros). Nosotros nos conformamos con disfrutarlos esa mañana… De hecho lo hicimos por duplicado porque después de darnos la paliza de subir nos dimos cuenta de que los mosquitos ‘tigre’ nos iban a comer vivos cuando Alicia se sentase a pintar, así que tuvimos que bajar a comprar repelente y repetir el paseo.

A diferencia de otras atracciones turísticas de Japón, Fushimi Inari no nos pareció que tuviese demasiadas aglomeraciones (lo que sí nos pasó en el bosque de bambú de Arashiyama,lo que nos hizo salir un poco decepcionados). Es un sitio tan grande que basta con pasar los primeros 200 toris y empezar a subir el monte para quedarte prácticamente solo.

EL MEJOR RECORRIDO EN FUSHIMI INARI

Recorrer los 30.000 toris de Fushimi Inari es relativamente sencillo. Cerca de una hora de subida, no demasiado exigente y resguardados del sol. Sin embargo, si no se elige el camino correcto la cosa se puede complicar un poco. Os vamos a explicar lo que nosotros recomendaríamos hacer.

Desde el mismo acceso empiezan los primeros escalones y el mítico tramo que aparece en la película ‘Memorias de una geisha’ y en el que todo el mundo quiere sacarse una foto. Es una parte bonita del recorrido porque los toris están muy pegados, dando la sensación de esta en un camino de columnas naranjas infinitas.

El problema es que está saturado de gente, por lo que merece la pena pasarlo rápido y disfrutar más tiempo en la cima, aunque se tenga la tentación de no parar de hacer fotos. A los 15 minutos de subida ya iréis viendo que se quedan muchos claros en el camino para hacerse esa típica foto con la que siempre se fantasea al planificar el viaje a Japón.

El momento crítico de la subida llega al alcanzar el cruce que reconoceréis por tener unos cuantos bancos azules a modo de mirador. De ahí salen tres caminos y cada cual elige el que cree que será mejor. Según nuestra experiencia lo ideal es coger el que está a la derecha porque es el menos exigente y dejamos el que se encuentra de frente para la bajada (los escalones están mucho más empinados).

Hay otro camino a la izquierda, pero no tiene salida. Es un tramo bonito, pero nada especial, por lo que es mejor centrarse en la otra ruta y dejarlo para el final si se dispone de tiempo. Tenéis 30.000 toris para disfrutar de una de las mejores experiencias que se pueden vivir en Japón. Tomadlo con calma… ¡y no olvidéis el repelente de mosquitos!

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Sobre el autor

Alicia y Sergio. Diseñadora gráfica y periodista. Dos amantes de los viajes que han dejado todo durante un año para recorrer el mundo y contar sus aventuras en este blog.



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