Japón

Published on enero 1st, 2018 | by Home Sapiens

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Hiroshima lanza un mensaje de paz ante las nuevas amenazas nucleares

El de Hiroshima es un viaje por la historia. Un recordatorio constante de los peligros de la guerra y de lo vulnerables que resultan los civiles en este tipo de situaciones. Un símbolo de paz en un tiempo convulso, justo ahora que Donald Trump ha llegado a la Presidencia de Estados Unidos y las relaciones con Corea del Norte se han tensado aún más.

Llegamos hasta allí en autobús nocturno desde Tokio, que se incluía en el ‘Bus Pass’ que compramos antes de llegar al país por 115 euros. Acostumbrados a viajar por el sudeste asiático esto fue una auténtica maravilla y las 12 horas de trayecto se pasaron rápido entre sueño y sueño.

Hiroshima no tiene mucho más que ver, más allá de su imponente castillo, el museo ‘Peace Memorial’, el monumento a la paz de los niños y Genbaku Dome, la única estructura que queda en pie de la zona en la que se situó el epicentro de la explosión atómica. Con un día es más que suficiente para ver el lugar y empaparse de historia.

Sorprende ver como una ciudad es capaz de renacer de sus cenizas (literalmente) y por eso es tan importante recordar con ese amasijo de hierros en el corazón de Hiroshima lo fácil que es tirar abajo todo lo que se ha construido desde entonces. Para aprender a mirar al futuro tendiendo el pasado muy presente.

El momento más emotivo se produjo cuando un grupo de niños, en una excursión de la escuela (el lugar está lleno de grupos de niños de colegios de todo Japón), empezó a cantar una canción en recuerdo de las víctimas de la tragedia junto al monumento a la paz de Hiroshima, que tiene como símbolo una pajarita de papel.

HOMENAJES Y POLÉMICAS EN HIROSHIMA

La pajarita de papel se convirtió en el emblema de Hiroshima gracias a la historia de Sadako Sasaki, una niña diagnosticada de leucemia a los 12 años de edad como consecuencia de la radiación que produjo la bomba atómica. Ella se propuso fabricar mil grullas de origami para pedir un deseo a los dioses y así superar su enfermedad.

Murió antes de cumplir con su propósito y de manera simbólica todos los niños de Japón siguen llevando a Hiroshima miles de pajaritas de papel en señal de paz al lugar. Para los japoneses la grulla representa lo mismo que la paloma blanca para nosotros. Un potente mensaje que no debe caer en el olvido.

La polémica, por su parte, la pone la inscripción del principal monumento por la paz, situado frente al museo: “Descansad en paz, pues el error jamás se repetirá”. La extrema derecha de Japón considera que con esta frase se disculpan ante el mundo por su papel en la II Guerra Mundial en lugar de culpar a Estados Unidos de lo sucedido.

Por este motivo, el monumento ha sido atacado en múltiples ocasiones. Parece mentira que aún hoy este tipo de cosas generen polémica en vez de reflexión. ¿Podría volver a suceder lo que se vivió en Hiroshima? Después de visitar este lugar nos sorprende no poder responder tajantemente con un ‘no’. Nos sorprende y nos entristece.

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Sobre el autor

Alicia y Sergio. Diseñadora gráfica y periodista. Dos amantes de los viajes que han dejado todo durante un año para recorrer el mundo y contar sus aventuras en este blog.



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